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sábado, 28 de diciembre de 2013

Esperan que la gente tenga voluntad política, que se incentive, mientras las instancias más básicas de política, son castigadas y discriminados. Sin contar un pasado político oscuro.
Vivimos de manera individualista, pero aun peor, nos mantenemos individualistas ignorantes. Sin alzar la vista, nos dejamos empujar por una masa inconsciente (quizás acostumbrados ya al transporte publico).

El sistema económico ha empujado a las masas a la comodidad, a la rapidez y a lo  barato, mientras que la calidad de vida y la educación (hablo de la educación amplia, de hogar y vida, no de la educación para generar empleados) siguen siendo disminuidas y devaluadas al sistema económico.
Hay una guerra, contra la libertad individual de hacer y pensar libremente, pero que más da! Si son pocos los que lo desean.

domingo, 13 de octubre de 2013

Ahora que lo pienso...

Parece que hubiese sido bueno convertir al país en una gran empresa llena de empresas no vendérselo por partes a estas como dulces de piñata... ahora que lo pienso ante la noticia de que algunas empresas tienen más dinero que países enteros

domingo, 29 de abril de 2012

Zombis


Zombi
“Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad.” -rae.

Zombis en los cines, zombis en la calle, zombis en la tele, zombis en las conversaciones… ¡zombis! ¡En todos lados!
Pero estos zombies no comen carne, estos nos deambulan sin rumbo, estos esclavos hechizados sufren de una magia mucho menos “mágica”. Tampoco son inconscientes de su situación, a veces, a veces incluso sueñan con cumplir su propia voluntad, pero estos son los menos.
Zombis, zombis en el mall, frente a un computador, en el metro, en el bus, apilados en camino al sustento de su hechizo. Estos zombis buscan material, comen tiempo, comen sus propias vidas…
Olviden los horribles rostros desfigurados, sangrientos, mal olientes, destartalados… no, estos están en buena condición y si no lo están necesitan más, más, más de su droga, de la magia que los ciega y hace olvidar sus penurias con falsas esperanzas de felicidad, de bienestar a cambio de más, más, más materialidad. Debes ser un zombi sano para participar en la zombi-civilización.
Esperan llenar un espacio infinito con metales, plásticos y cristales y pisan a diario, cada segundo la humilde felicidad que habitaba desde que fueron concebidos en sus propios corazón.